Los primeros días en Lugo fueron díficiles, no digo que ya no lo sean pero era un difícil distinto, era una cosa extraña despertar todos los días no en un hotel, no en un hostal, no en mi casa sino en la casa de un desconocido que abrió sus puertas a una extraña como si fuera lo más normal del mundo. Me sorprende. No hablamos mucho pero parece que la gente de aquí es más callada que la de allá de donde yo soy, y por supuesto que yo, entonces ya no me quejo. De cualquier modo fue bastante grato saber que al llegar aquí no tenía que verme en la necesidad de buscar desesperadamente un hostal o algo, al contrario, llegue aquí con varios números telefónicos y con una cama asegurada, creo que fue bastante bueno, ahora creo que lo entiendo mejor.
En fin, aquí les dejo unas fotos del cuarto donde dormí mis primeras 4 noches en Lugo, en España, en un lugar ajeno a mi país y a mi casa:
Estaba muy mono la verdad. Bueno ya después les sigo contando que tal me va.
